LOS INICIOS
LOS INICIOS
Nuestra historia comienza allá por el año 1948. En aquel entonces, Alberto Santucci trabajaba como cadete en una ferretería en Berisso. Un día, un griego que era cliente habitual del negocio, le preguntó si quería trabajar con él tostando y distribuyendo girasol y maní, propuesta que Alberto aceptó. Luego de algunos años en que ambos forjaron una amistad entrañable, el griego se retiró del negocio y le regaló a Alberto un pequeño horno y el triciclo en que repartían los productos. Así nace la historia de El Faro.
Nuestra historia comienza allá por el año 1948. En aquel entonces, Alberto Santucci trabajaba como cadete en una ferretería en Berisso. Un día, un griego que era cliente habitual del negocio, le preguntó si quería trabajar con él tostando y distribuyendo girasol y maní, propuesta que Alberto aceptó. Luego de algunos años en que ambos forjaron una amistad entrañable, el griego se retiró del negocio y le regaló a Alberto un pequeño horno y el triciclo en que repartían los productos. Así nace la historia de El Faro.

ORÍGENES FAMILIARES
ORÍGENES FAMILIARES
Alberto continuó con el tostado de girasol y maní en un pequeño terreno que supo comprar en la calle Génova en Berisso, donde aún hoy se encuentran las instalaciones de El Faro. Inspirado por el recuerdo que tenía del faro que se encontraba en la Isla Paulino, de donde era oriundo, y por la planta de girasol, que como un faro sigue la luz del sol,
Alberto continuó con el tostado de girasol y maní en un pequeño terreno que supo comprar en la calle Génova en Berisso, donde aún hoy se encuentran las instalaciones de El Faro. Inspirado por el recuerdo que tenía del faro que se encontraba en la Isla Paulino, de donde era oriundo, y por la planta de girasol, que como un faro sigue la luz del sol, decidió bautizar con aquel nombre su emprendimiento familiar. Ayudado por su esposa, Almerinda Renzi, más conocida como “Mery”, y de a ratos por alguno de sus hijos, El Faro fue creciendo al calor del fuego a leña que mantenía encendido los hornos.
decidió bautizar con aquel nombre su emprendimiento familiar. Ayudado por su esposa, Almerinda Renzi, más conocida como “Mery”, y de a ratos por alguno de sus hijos, El Faro fue creciendo al calor del fuego a leña que mantenía encendido los hornos.




Haciéndose eco del legado de su padre, Sergio Santucci continuó y expandió el emprendimiento familiar. Respetuoso de las técnicas de elaboración y cuidados de la materia prima que Alberto le inculcó, Sergio supo modernizar la planta productiva manteniendo el estilo artesanal de producción. Con la incorporación de hornos a gas y envasadoras automáticas de última generación la planta pudo aumentar su volumen de producción y así expandir sus horizontes.
LA HISTORIA CONTINÚA
LA HISTORIA CONTINÚA








LA HISTORIA CONTINÚA
Haciéndose eco del legado de su padre, Sergio Santucci continuó y expandió el emprendimiento familiar. Respetuoso de las técnicas de elaboración y cuidados de la materia prima que Alberto le inculcó, Sergio supo modernizar la planta productiva manteniendo el estilo artesanal de producción. Con la incorporación de hornos a gas y envasadoras automáticas de última generación la planta pudo aumentar su volumen de producción y así expandir sus horizontes.
Haciéndose eco del legado de su padre, Sergio Santucci continuó y expandió el emprendimiento familiar. Respetuoso de las técnicas de elaboración y cuidados de la materia prima que Alberto le inculcó, Sergio supo modernizar la planta productiva manteniendo el estilo artesanal de producción. Con la incorporación de hornos a gas y envasadoras automáticas de última generación la planta pudo aumentar su volumen de producción y así expandir sus horizontes.




LA HISTORIA CONTINÚA
Haciéndose eco del legado de su padre, Sergio Santucci continuó y expandió el emprendimiento familiar. Respetuoso de las técnicas de elaboración y cuidados de la materia prima que Alberto le inculcó, Sergio supo modernizar la planta productiva manteniendo el estilo artesanal de producción. Con la incorporación de hornos a gas y envasadoras automáticas de última generación la planta pudo aumentar su volumen de producción y así expandir sus horizontes.
SE FORJA UNA IDENTIDAD
SE FORJA
UNA IDENTIDAD
Distribuido en bolsas de arpillera y luego vendido en cucuruchos de papel, el girasol El Faro se volvió un ícono de la identidad local. Impulsado en sus inicios por el consumo de los extranjeros europeos, que en busca de trabajo en los frigoríficos llegaban a Berisso, la Capital del inmigrante, el girasol se fue extendiendo por toda la comunidad y, en especial, entre los amantes del fútbol.
Acogidas por el público, las “Semillitas El Faro”, como se las suele llamar, comenzaron a ser un ritual infaltable en las
Distribuido en bolsas de arpillera y luego vendido en cucuruchos de papel, el girasol El Faro se volvió un ícono de la identidad local. Impulsado en sus inicios por el consumo de los extranjeros europeos, que en busca de trabajo en los frigoríficos llegaban a Berisso, la Capital del inmigrante, el girasol se fue extendiendo por toda la comunidad y, en especial, entre los amantes del fútbol.
Acogidas por el público, las “Semillitas El Faro”, como se las suele llamar, comenzaron a ser un ritual infaltable en las canchas de Estudiantes y Gimnasia, pero también un acompañamiento en cada evento deportivo de la región.El maní El Faro se ha vuelto parte de cada encuentro con amigos o familia. En sus diversas variedades, se ha tornado un compañero imprescindible de aperitivos como la cerveza y el vermú; un componente infaltable de cualquier picada; y un ingrediente sano y nutritivo para una alimentación equilibrada.
Distribuido en bolsas de arpillera y luego vendido en cucuruchos de papel, el girasol El Faro se volvió un ícono de la identidad local. Impulsado en sus inicios por el consumo de los extranjeros europeos, que en busca de trabajo en los frigoríficos llegaban a Berisso, la Capital del inmigrante, el girasol se fue extendiendo por toda la comunidad y, en especial, entre los amantes del fútbol.
Acogidas por el público, las “Semillitas El Faro”, como se las suele llamar, comenzaron a ser un ritual infaltable en las canchas de Estudiantes y Gimnasia, pero también un acompañamiento en cada evento deportivo de la región.El maní El Faro se ha vuelto parte de cada encuentro con amigos o familia. En sus diversas variedades, se ha tornado un compañero imprescindible de aperitivos como la cerveza y el vermú; un componente infaltable de cualquier picada; y un ingrediente sano y nutritivo para una alimentación equilibrada.
canchas de Estudiantes y Gimnasia, pero también un acompañamiento en cada evento deportivo de la región.El maní El Faro se ha vuelto parte de cada encuentro con amigos o familia. En sus diversas variedades, se ha tornado un compañero imprescindible de aperitivos como la cerveza y el vermú; un componente infaltable de cualquier picada; y un ingrediente sano y nutritivo para una alimentación equilibrada.
EL PRESENTE
EL PRESENTE
En la actualidad, los hijos de Sergio preservan la impronta familiar del negocio junto a su padre. Generación tras generación, la familia Santucci ha cuidado su producto, haciendo llegar a las mesas y las canchas de la región girasol y maní de calidad. De la misma manera, ha cuidado el trato con sus clientes y proveedores, quienes los acompañan desde hace ya muchos años.
A todos ellos, El Faro les da las gracias.
En la actualidad, los hijos de Sergio preservan la impronta familiar del negocio junto a su padre. Generación tras generación, la familia Santucci ha cuidado su producto, haciendo llegar a las mesas y las canchas de la región girasol y maní de calidad. De la misma manera, ha cuidado el trato con sus clientes y proveedores, quienes los acompañan desde hace ya muchos años.
A todos ellos, El Faro les da las gracias.